Colindante con las Verapaces, el departamento de Izabal es la salida al mar Caribe. El verdor de sus planicies y la belleza de sus ríos le ganaron el nombre de “Costa Esmeralda”. Al pie de las montañas se abre un vasto y fértil territorio cruzado por ríos majestuosos y cubierto de plantaciones de piña, banano, cacao y otros cultivos de importancia capital. Entre los tesoros que Izabal puede mostrar al viajero tienen enorme preponderancia sus dos ríos más hermosos: el Polochic y el Dulce, ambos navegables y de una belleza magnífica. Cada uno tiene importantes afluentes que son santuario silvestre para aves migratorias y locales, muchas especies de reptiles y mamíferos, entre ellos el manatí, especie protegida.
El apacible trayecto del Polochic, ya sea en lancha o siguiendo un camino paralelo a su ribera, es uno de los más hermosos paisajes lugareños, y contrasta con el ancho río Dulce, cruzado por veleros y rápidas embarcaciones. Es un afluente protagonista en la historia de Guatemala desde el tiempo de los conquistadores españoles, quienes para protegerlo de ataques piratas construyeron diversos puestos de control y un fuerte, el castillo de San Felipe de Lara, que aún hoy día vigila el paso de los turistas como mudo testigo de batallas legendarias, justo en el sitio donde el río da paso a un hermoso golfo que se ensancha y da paso al lago de Izabal, el más grande del país. Siguiendo el trayecto del río se puede llegar a Livingston, el centro del alma caribeña guatemalteca. En este paradisíaco lugar convive la comunidad garífuna, con sus creencias ancestrales, su alegría por la música y la fiesta y un legado histórico que data del siglo XVIII. Sus platos, su folclor y su estilo de vida relajado son focos de mayor atención para los visitantes del Caribe Guatemalteco.
Izabal cuenta con muchas de las más hermosas playas del país. Entre ellas se puede mencionar Mariscos, Punta de Palma, Punta de Manabique y la bahía de Amatique, visitadas por cruceros internacionales. Este departamento esconde entre su selva hermosos ríos con cascadas de impresionante belleza, como Siete Altares, y áreas protegidas como el Cerro San Gil. Su importancia comercial resalta también, al ser la puerta al Atlántico por medio de Puerto Barrios, la cabecera departamental, y su puerto Santo Tomás de Castilla.
Entre los tesoros históricos que Izabal ofrece también se encuentra el sitio arqueológico de Quiriguá, una de las ciudades mayas más importantes del Período Clásico Tardío, gobernada en su tiempo por señoríos mayas que hacían la guerra a ciudades vecinas como Copán, en Honduras. Quiriguá resguarda monolitos y zoomorfos que han sido descifrados apenas en parte hasta nuestros tiempos. Muchos de sus tesoros aún están escondidos, resguardados entre las importantes plantaciones de banano, corazón comercial de Izabal, un importante elemento para la exportación de esta fruta al Estados Unidos y Europa.
Izabal ofrece aventuras acuáticas, arqueológicas, contacto con la naturaleza y belleza sin par. Música y comida exótica, todo esto en el marco perfecto para el descanso y la paz total.