Jutiapa, La Cuna del Sol, es la puerta de entrada al vibrante oriente guatemalteco. Es una tierra de climas variados, mujeres hermosas, fincas bovinas y destiladoras de ron, lugar de gente valiente y trabajadora. Su herencia mestiza reúne las características más vistosas de oriente. Artesanías de todo tipo, entre las que se cuenta excelentes productos de jarcia. Tradiciones ecuestre y ganadera. Devoción religiosa y fervor patrio. La playa Barra del Jiote es una de sus más conocidas atracciones, debido a los restos de naufragios en sus costas, que pueden ser explorados por medio del buceo. Así también, el lago de Guija deslumbra con su brillo que, según una leyenda, lo creó una lluvia de estrellas. Es en la región oriental donde se ubican focos de atracción de enorme diversidad, desde caídas de agua como las cascadas de Tatasisrire, en Jalapa; el volcán de Ipala, en Chiquimula, cuya hermosa laguna de fácil acceso es una excelente opción para practicar el montañismo.
El fervor religioso encuentra su máxima expresión en la Basílica de Esquipulas, visitada año con año por peregrinos cuya fe en los milagros que se le atribuyen a su venerada imagen, el Cristo Negro. Esta basílica ha sido sede de reuniones históricas, entre ellas cumbres presidenciales, y es el sitio ideal para explorar una de las regiones más diversas de Guatemala.
Zacapa es el departamento del ron por excelencia. Sus destilerías son célebres a nivel internacional, pues producen bebidas de fama mundial. Ofrece un clima seco y cálido, excelente para la actividad bovina, puesto que aquí se pueden encontrar amplias estancias y hasta criaderos de toros de lidia. Cuenta también con hermosos balnearios y sitios de interés paleontológico, como el Museo de Paleontología Bryan Patterson en La Estanzuela, que posee esqueletos completos de animales prehistóricos y restos de la cultura maya que habitó la zona.