Si decide seguir el camino que de Izabal cruza el río Dulce por medio de un imponente puente, en cuestión de horas entrará al territorio que hace milenios perteneció a las Tierras Bajas de la civilización maya: Petén. Este departamento también es posible de visitar por vía aérea, por medio del Aeropuerto Mundo Maya, un agradable viaje de una hora desde la capital, que permite ver el exótico paisaje selvático, sus lagos color aguamarina y la vasta extensión del departamento más grande de Guatemala.
El Parque Nacional Tikal está dentro de la Reserva de la Biósfera Maya, primer área protegida del país reconocida por la UNESCO como Patrimonio Mundial en 1979. El parque posee cerca de 574 kmÇ de extensión y engloba la importante ciudad de Tikal, una de las más esplendorosas metrópolis mayas, al lado de Chichén Itzá en México y Copán, en Honduras. El conjunto más atractivo del parque es la Acrópolis Central, un complejo de edificios que fue centro político de la región. Sus majestuosas pirámides no tienen par, y han legado cuantiosos tesoros de los reyes que las edificaron y defendieron de ataques de ciudades vecinas, como Mirador y Dos Pilas, también en el departamento de Petén. Sobresale la belleza de los dos templos centrales, el Templo I o Gran Jaguar (55 m de altura), y el Templo II o De Las Máscaras (50 m), y la imponente altura del Templo IV o Del Gran Sacerdote (64 m), desde cuya cima se domina todo el valle. El área excavada y limpia de Tikal es de apenas 16 kmÇ, de los 60 kmÇ que tiene su totalidad. Entre sus arboledas aun se puede oír el eco de las caracolas y observar las estrellas bajo un cielo totalmente claro, y observar la vida silvestre de especies como jaguares, pavos ocelados y monos aulladores, entre muchas otras. El parque cuenta con hotel, servicio de transporte y guías experimentados, un museo y otras atracciones como un emocionante canopy ride y recorridos entre los senderos que los antiguos mayas atravesaban, que dejan observar coloridas aves como tucanes y guacamayas.
Cercanos al parque se encuentran los poblados de Santa Elena e Isla de Flores, donde se puede encontrar alojamiento, vida nocturna, deportes acuáticos y comercios de todo tipo, justo al lado del hermoso lago Petén Itzá, el segundo más grande en extensión de Guatemala, sede de deportes extremos como triatlones y competencias de todo tipo, y un romántico lugar para observar atardeceres cuya belleza quita el aliento.